No hay duda sobre las dificultades existentes para los productores al acceder a recursos para la producción de los bienes, pero tampoco hay duda que los recursos están allí, y principalmente situados en dos sectores, el privado y el público.

El Papel de “Lo público”

Según Bruno S. Frey los economistas abordan el tema bajo dos aspectos principales cuando se trata del apoyo público, ¿En cuanto debe apoyar el estado? ¿Debe la cultura recibir apoyo del estado?, estos dos aspectos guían la conversación ya que comúnmente se entiende que la financiación es un deber intrínseco del estado, pero no se aborda los beneficios y desventajas que esto puede tener en su aplicación.

Los afirmativos de la intervención del estado en la cultura dicen que esto se debe a que existen “fallas de mercado” que hacen que no exista una competencia perfecta, y por lo tanto no existe una economía de bienestar que garantice el acceso diferenciado e inclusivo a todas las demandas del mercado.

Desde mi punto de vista puedo anotar los siguientes aspectos a favor:

  1. El estado puede solventar los fallos del mercado, apoyando nuevos sectores que equilibren la competencia, y puedan ofrecer más bienes o servicios.
  2. Se protege al productor de depender sólo de los ingresos como entradas, y donaciones , así se asegura que la obra se pueda producir al menos para solventar los gastos.
  3. Se garantiza la existencia de obras permanentes para todos los públicos, ya que puede permitirse ingresos gratuitos para diversos sectores de la población.

Sin embargo también surgen dudas sobre si el estado debe “monopolizar” la cultura o sólo actuar como un agente regulador que ayude a corregir las falencias que tiene el mercado de producir una oferta homogénea y no excluyente.

Finalmente una de las razones de crisis que más ha llevado a los estados a subvencionar el arte es la llamada “enfermedad de los costes” que se ha vuelta característica del sector la cual puede verse descrita en 3 puntos clave.

  • La mayor parte de los costes representan los salarios de los artistas.
  • Los salarios de los artistas aumentan lentamente en comparación con otros sectores.
  • Los costes de producción van en aumento constante en comparación con otros sectores.

A esto puede sumarse algunos aspectos negativos que pueden surgir como consecuencia de la dependencia que pueda tener el sector sólo con recursos públicos:

El estado no podría garantizar una total equidad en la asignación de recursos ya que esta sujeto a problemas burocráticos, donde se puede necesitar influencia directa para que los recursos lleguen al productor que realmente los necesita.

La cantidad de recursos que un estado asigna esta sujeta sólo a la política del momento, o del gobierno de turno, eso quiere decir que la cantidad de recursos puede verse afectada en casos de crisis en otros sectores, pudiendo ser recortada o disminuida ya que generalmente se le da más importancia a los grandes sectores económicos.

El arte puede politizarse y perder independencia, por razones económicas ya que puede verse sujeto voluntaria o involuntariamente a favorecer a uno u otro personaje influyente con tal que los recursos sigan fluyendo.

A esto puede sumarse algunos aspectos negativos que pueden surgir como consecuencia de la dependencia que pueda tener el sector sólo con recursos públicos:

  1. El estado no podría garantizar una total equidad en la asignación de recursos ya que esta sujeto a problemas burocráticos, donde se puede necesitar influencia directa para que los recursos lleguen al productor que realmente los necesita.
  2. La cantidad de recursos que un estado asigna esta sujeta sólo a la política del momento, o del gobierno de turno, eso quiere decir que la cantidad de recursos puede verse afectada en casos de crisis en otros sectores, pudiendo ser recortada o disminuida ya que  generalmente se le da más importancia a los grandes sectores económicos.
  3. El arte puede politizarse y perder independencia, por razones económicas ya que puede verse sujeto voluntaria o involuntariamente a favorecer a uno u otro personaje influyente con tal que los recursos sigan fluyendo.
  4. Sólo garantiza el desarrollo de proyectos puntuales y no el crecimiento de la organización ya que se ocupa de mantener los costos pero no de generar ganancias.
  5. El garantizar que los productos culturales tengan los costos solventados no garantiza que los públicos los consuman.

El papel de “lo privado”

Este sector es tal vez uno en donde muchos críticos de la cultura no conceden importancia, ya que pueden considerar que la subvención privada en el arte no ayuda a que este sea genuinamente divulgada, ya que siempre estará respondiendo a niveles de costo/beneficio, sin embargo existen modelos empresariales que permitan también corregir algunas fallas del mercado por sí mismas, ya que tienen una influencia directa y sobre todo el conocimiento sobre la demanda y el comportamiento del consumidor.

Volker Lirchberg le da un papel “complementario” al sector privado, es decir asume que un artista necesita de facto ya un subsidio del estado, y luego aliarse con empresas para obtener ganancias, y es en este aspecto que el sector empresarial tiene mucho que aportar, ya que tiene la lógica competitiva para pensar que el trabajador de la cultura no solamente debe subsistir con ella y generar calidad de vida para los demás, también debe pensar en su calidad de vida a través del tiempo y su estabilidad económica.

Sin embargo no está claro a fin de cuentas si el quehacer del sector privado en la cultura tenga fines sólo altruistas pudiendo generar efectos negativos como:

  1. Pérdida de identidad del artista al no distinguir si está trabajando para la cultura o para una marca.
  2. Difícil accesibilidad de pequeños productores a grandes marcas, por lo que tienen que demostrar bastante reconocimiento para que sea evaluada su propuesta.
  3. Poca distribución de la oferta ya que la empresa puede interesar cubrir cierta demanda con el bien cultural y puede hacer que algunos bienes culturales están sólo accesibles a las elites.

Estos puntos son en general las razones por las cuales los productores se arriesgan poco a contar con inversores privados, sumando que no tienen capacidades suficientes para explicar en términos de rendimiento, por qué su propuesta cultural es beneficiosa para la compañía.

Las empresas pueden decidir o no si invierten en cultura, pero con las cifras que surgen hoy en día sobre la real capacidad de influencia que tienen el sector cada vez es más difícil negarse, además según el libro “La economía naranja” de Felipe Buitrago Restrepo, las economías de la cultura están por generar un segunda revolución industrial que genera oportunidades muy diversas fácilmente aprovechables por las empresas, así los aspectos positivos que podemos tener serian:

  1. Un ambiente de Época a favor, donde los empresarios están dispuestas cada vez más y con menor desconfianza asignar parte de sus recursos a ideas innovadoras y creativas.
  2. Modelos empresariales éticos que hacen énfasis en la responsabilidad social como generadoras de “ciudadanía empresarial”.
  3. La influencia positiva que puede tener una empresa con la comunidad cercana, y la facilidad que tienen que generar reconocimiento hacia el artista en el sector.
  4. La empresas pueden convertirse en asesores de marca para los productores, complementando conocimientos que un productor cultural no tiene en gestión y marketing que pueden ser provechosos.

Estos factores deben verse desde una visión optimista, pero teniendo cuidado de no perder el rumbo del propósito del bien cultural, conservando una distancia inteligente, que permita seguir tomando decisiones con libertad y sin afectar el mensaje del artista.

Como conclusión quisiera promover la justa inclusión de los dos sectores de manera mixta, con balanzas que permita aportar a cada sector sus conocimientos y lo mejor de cada uno, lo público aportando desde su visión de bienestar e inclusión general asignando la mayor cantidad de recursos posibles, y lo privado que cumpla su misión como dinamizador de la competencia y correcta comunicación con los futuros consumidores, ya que muchas veces aunque todas las obras están dispuestas a ser consumidas, al productor cultural le faltan estrategias de comunicación de valor de sus obras, en términos de marketing, una de las más grandes falencias del sector, ya que tanto cine, como música, como literatura y demás disciplinas aunque produzcan bienes culturales de calidad, no están en la capacidad de hacer frente a otras que ya están posicionadas, y esto es una condición del mercado con la que hay que lidiar y hay que estar preparados para enfrentarse.

En próximas entradas hablare de las maneras de conseguir estos fondos y como enfrentarse a estos desafíos.